Kelly Kirschner, Ex-alcalde de Sarasota se postula para el Congreso Nacional por el Distrito 16

Por Kelly Kirschner

En septiembre de 1999, entré en el Cuerpo de Paz y fui enviado a trabajar al norte de Guatemala. El Cuerpo de Paz, una entidad del gobierno de los EUA, fue creado por el presidente John F. Kennedy en 1961 para cumplir su promesa de campaña de fomentar la paz en el mundo mediante la creación de amistades entre culturas, enviando voluntarios estadounidenses a prestar servicio en áreas rurales para impulsar el desarrollo humano y mejorar la salud comunitaria de esas poblaciones.

No habían pasado ni tres años desde la firma de los acuerdos de paz en Guatemala cuando llegué, en medio de la primera campaña electoral posterior a dichos acuerdos. Por alguna razón, aún permanece grabado en mi memoria un debate presidencial entre nueve candidatos a la presidencia de la República. Igual que en los EUA, eran dos partidos los que controlaban la mayoría de los recursos para dominar los medios, las calles y los departamentos rurales con su mensaje. Pero hubo un candidato, Óscar Recinos, que intentó transmitir un mensaje importante a la audiencia nacional chapina aquella noche, refiriéndose al candidato que finalmente ganó las elecciones: Alfonso Portillo, conocido como “El Pollo Ronco”.

“Esto no es más que populismo barato”, decía, lanzando una advertencia importante a su país. Avanzamos en la historia y regresamos a mi tierra natal, los EUA, y pienso en la advertencia que el Sr. Recinos pudo habernos dado en 2016, y nuevamente en 2020 y 2024. “Hemos caído en la misma trampa”, me dice un amigo venezolano. “Estos señores son del mismo equipo, la misma estrategia; solo están vestidos de otros colores”.

Es decir, el diseño del populismo barato es universal, especialmente en lo que muchos de nuestros lectores en la Guía han vivido y observado tanto en América Latina como, ahora, durante la última década en este país.

Es muy claro que los mejores gobiernos son aquellos que no se sienten. Los estadounidenses solían hablar de política solamente durante los períodos electorales. Y no porque los temas políticos no interesaran, sino porque los políticos hacían su trabajo y no tenían que recordarle constantemente a su país lo bien que lo hacían o lo mal que trabajaba el partido contrario.

No se trata de que un bando intente invisibilizar al otro, ni de que alguien secuestre un discurso hasta el punto de limitar el libre pensamiento y la libre expresión mediante estrategias chovinistas y de personalización política. La política estadounidense no solía medirse por la fuerza de un nombre y un apellido, sino por la tradición, nuestra carta magna y nuestros ideales de libertad y justicia.

Justificar la relativización de las órdenes judiciales en nombre de la seguridad nacional y de la amenaza de un enemigo nos coloca a las puertas del autoritarismo.

Pensar en voz alta sobre la inconformidad con el rumbo que está tomando nuestro país es un tema urgente. Se siente como si cada mentira nos estuviera preparando para una mentira mayor, de modo que terminemos sin distinguir entre lo bueno y lo malo. Las personas empiezan a ceder desde cada uno de sus espacios, y puede llegar el momento en que el proceso sea irreversible: que nos arrebaten cada uno de los derechos que aún disfrutamos y que expresar en voz alta las causas de los problemas que hoy enfrenta nuestra sociedad nos convierta en una amenaza.

Hace una semana tomé la decisión de postularme para el Congreso Nacional por el nuevo Distrito 16, que se extiende desde Sarasota hasta Manatee y St. Petersburg, e incluye también las áreas rurales de los condados de Polk, Hardee y DeSoto. Yo también quiero decir: ¡Basta de populismo barato!

Vivimos un momento en el que parece que tenemos que pedir que nos devuelvan el país.

Les invito a conocer más y seguir nuestra campaña en kellykirschner.com

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