Por Luis Eduardo Barón
H
oy les traigo una experiencia de manejo que combina lo sublime con lo sorprendente. Tuve la oportunidad de conducir el nuevo Mercedes-Maybach SL 680 del 2026, y permítanme decirles que pocas veces un convertible logra equilibrar con tanto acierto el poder bajo el capó, la exclusividad del diseño y una propuesta tecnológica tan envolvente. Aquí les dejo un recorrido a fondo por lo que ofrece este descapotable de élite, perfecto para una tarde soleada recorriendo la I-75 o para lucirse en los alrededores de St. Armands
Bajo el refinado cofre se encuentra un corazón potente: un motor V8 biturbo de 4.0 litros que desarrolla 577 caballos de fuerza y un torque de 590 lb-pie. Esta configuración le permite acelerar con una respuesta inmediata, contundente pero refinada, sin vibraciones abruptas ni excesos mecánicos. El sonido del escape tiene ese tono grave y controlado que uno esperaría de un vehículo de esta categoría. Todo se canaliza a través de una transmisión MCT de 9 velocidades y un sistema de tracción integral 4MATIC+, lo que garantiza un agarre seguro tanto en curvas suaves como en aceleraciones en línea recta, incluso sobre superficies húmedas, algo que en nuestra región de Tampa Bay no es un detalle menor.
Una de las claves que elevan la experiencia de conducción es la suspensión ACTIVE RIDE CONTROL, que filtra las irregularidades del asfalto con una eficacia casi quirúrgica. La sensación es la de estar flotando, pero con control total, lo que se agradece cuando el objetivo es disfrutar del trayecto más que llegar rápido al destino. En entornos urbanos, esta suavidad transforma el tráfico en una situación más llevadera, mientras que en carretera el confort se mantiene estable, incluso a velocidades elevadas.
Ahora bien, hablemos de precios. Este nivel de lujo y tecnología tiene su costo, y en este caso estamos ante una cifra que comienza en los $224,900, pero que con las opciones seleccionadas —como las llantas forjadas de 21 pulgadas, los detalles cromados Maybach y los acabados exclusivos en cuero Nappa
blanco— alcanza los $238,850. Sí, es una inversión considerable, pero en este segmento no se trata solo de transporte, sino de una declaración de estilo y sofisticación.
En cuanto al consumo de combustible, es justo decir que este no es su punto fuerte. Con una media combinada de 16 millas por galón, 13 en ciudad y 20 en carretera, no es precisamente amigable con el bolsillo si lo vemos desde la óptica ecológica. De hecho, el impuesto por consumo elevado asciende a $1,300, y el costo estimado de combustible anual se sitúa en los $3,900. A largo plazo, esto se traduce en unos $11,000 adicionales en comparación con el promedio de vehículos nuevos. Pero aquí no se busca eficiencia sino una experiencia emocional, y en ese campo, cumple con creces.
Si nos detenemos en el apartado de prestaciones, es difícil no quedar impresionado. Desde los asientos multicontorno con calefacción, ventilación y función de masaje, hasta el sistema de sonido 3D Burmester de alta gama, todo está diseñado para envolver al conductor y pasajero en un ambiente de primera clase. El sistema AIRSCARF —que proyecta aire caliente a la altura del cuello— permite disfrutar del descapotable incluso en noches frescas, como las que suelen darse al final del invierno en Sarasota.

La conectividad no se queda atrás. Se incluyen las Mercedes-Benz Digital Extras (requiere suscripción posterior al período de prueba), así como integración con SiriusXM y demás plataformas. Y aunque no todo es lujo y confort, la seguridad también tiene un lugar destacado. Entre los asistentes incluidos se encuentran el sistema activo de mantenimiento de carril, frenado automático, monitoreo de punto ciego y asistencia de estacionamiento. Todo esto bajo la protección de una garantía de 4 años o 50,000 millas.
Este modelo incorpora además una serie de detalles que lo diferencian del resto de la gama. Desde el patrón exclusivo grabado sobre el capó, hasta los detalles en plata en el interior, pasando por la pintura MANUFAKTUR en tono Garnet Red Metallic, cada elemento refuerza la idea de que estamos ante un vehículo producido con el más alto estándar artesanal. No se trata de una simple variante, sino de una reinterpretación de lo que debe ser el lujo contemporáneo en un deportivo convertible.
Respecto a las mejoras frente a generaciones anteriores, se puede destacar una evolución clara en refinamiento y tecnología. Esta versión apuesta aún más por el confort individualizado y el aislamiento acústico, sin perder el alma deportiva. A diferencia de iteraciones previas del SL, que tenían un enfoque más dinámico, esta entrega de Maybach se siente como una evolución hacia el gran turismo de superlujo.
Estamos ante una máquina diseñada no solo para moverse, sino para emocionar. Ideal para quienes buscan lo mejor del lujo alemán, envuelto en un formato abierto, sin sacrificar desempeño. Tal vez no sea la opción más racional, pero sí una de las más memorables. Y para quienes tengan la suerte de disfrutarlo, cada kilómetro será un recordatorio de que conducir puede ser, también, una forma de arte.
En lo personal les confieso que me costó desprenderme del convertible, pero estar montado auto de esa cifra ya me producía estrés.