Por Luis Eduardo Barón
Y hablando de SUVs grandes, algunos nacieron para llevar a la familia y luego están los que parecen listos para irse directo a la aventura. El nuevo Nissan Armada PRO-4X 2026 entra claramente en esa segunda categoría. Durante varios días tuve la oportunidad de manejar precisamente esta versión —la PRO-4X con tracción integral inteligente— y la experiencia deja claro que este modelo quiere ser mucho más que un simple vehículo de tres filas.
La unidad que probé venía configurada en color Deep Ocean Blue con interior charcoal y el paquete PRO-4X Premium, una combinación que le da una presencia bastante imponente desde el primer vistazo. Los detalles exteriores ayudan mucho a reforzar ese carácter robusto: rines de 20 pulgadas con neumáticos todo terreno, ganchos de remolque en rojo lava al frente, placas metálicas de protección en la parte inferior y una parrilla exclusiva para esta versión. No es un SUV que pase desapercibido cuando lo ves estacionado frente a un restaurante o entrando a un estacionamiento cerca del downtown.
Pero más allá de la estética, lo interesante está bajo el capó. Este modelo abandona la fórmula tradicional de motores grandes atmosféricos y adopta un moderno V6 de 3.5 litros con doble turbocargador. La cifra de potencia es bastante contundente: 425 caballos de fuerza y 516 lb-pie de torque. Toda esa energía se administra a través de una transmisión automática de nueve velocidades que trabaja con el sistema Intelligent 4×4, el cual permite seleccionar modos de manejo como 4H, 4L o automático dependiendo del terreno.
En carretera, esa combinación se siente sorprendentemente refinada para un vehículo de este tamaño. Al incorporarme a la I-75, la aceleración se siente fuerte pero muy progresiva. No hay esa sensación de esfuerzo que a veces aparece en SUVs grandes; el empuje llega rápido y con mucha autoridad. Incluso al adelantar tráfico pesado, el motor responde con seguridad gracias al alto torque disponible.
Una de las sorpresas de esta versión PRO-4X es su enfoque claramente orientado al off-road. Incluye suspensión neumática electrónica adaptativa, diferencial trasero con bloqueo electrónico y un selector de modos de terreno que ajusta la respuesta del vehículo según las condiciones. Esto, sumado a los neumáticos todo terreno y las placas protectoras inferiores, permite aventurarse fuera del asfalto con bastante confianza.
Claro, siendo un SUV grande con tracción integral permanente y un motor de alto rendimiento, el consumo no es su principal carta de presentación. Las cifras oficiales rondan las 15 millas por galón en ciudad y aproximadamente 18 en carretera, con un promedio combinado cercano a 16 MPG. No es el vehículo pensado para
ahorrar combustible, pero sí para ofrecer potencia, capacidad de remolque y presencia.
Donde también destaca es en el interior. El habitáculo mezcla lujo con un toque deportivo gracias a los asientos tapizados en cuero acolchado con costuras en rojo lava, un detalle que le da personalidad. El paquete Premium de la unidad que manejé suma asientos delanteros calefactados y ventilados con ajuste eléctrico de hasta 12 posiciones, además de asientos calefactados en la segunda fila.

El espacio es generoso en las tres filas, algo que se agradece especialmente cuando se viaja con familia o amigos. La segunda fila puede configurarse con asientos tipo capitán —como en la unidad que probé— lo que facilita el acceso a la tercera fila y crea una sensación más cómoda para trayectos largos.
La tecnología también da un salto importante en esta nueva generación. Frente al conductor aparece un tablero digital de 14.3 pulgadas acompañado por una pantalla central del mismo tamaño para el sistema de infoentretenimiento. Este sistema integra Google Maps, Google Assistant y acceso a aplicaciones a través de Google Play, además de compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto.
El sonido corre a cargo de un sistema Klipsch de 12 bocinas que llena la cabina con un audio bastante potente, algo que se disfruta especialmente en viajes largos por autopista. También incluye múltiples puertos USB-C, cargador inalámbrico para el teléfono y un punto de Wi-Fi integrado.
En materia de seguridad, el modelo viene equipado con Nissan Safety Shield 360, un conjunto completo de asistencias al conductor que incluye alerta de colisión frontal inteligente, intervención de punto ciego, mantenimiento de carril y monitoreo de tráfico cruzado. También incorpora ProPILOT Assist 1.1, un sistema que ayuda con la dirección y la velocidad en autopista para hacer los trayectos largos mucho más relajados.
Uno de los detalles más prácticos es el sistema de cámaras con vista 3D alrededor del vehículo, que incluye funciones como vista frontal ultra amplia y una función de “capó invisible”. Esto facilita mucho maniobrar un SUV de este tamaño en estacionamientos o al acercarse a obstáculos fuera del camino.

En cuanto al precio, el Armada PRO-4X arranca alrededor de los 74,300 dólares. La unidad específica que conduje, equipada con el paquete PRO-4X Premium, asientos tipo capitán en la segunda fila, iluminación interior adicional y otros accesorios, tenía un precio total cercano a los 81,675 dólares incluyendo el cargo de destino.
Después de pasar tiempo con este SUV, la impresión que deja es bastante clara. No es un vehículo que busque ser discreto o eficiente; su enfoque está en ofrecer potencia, presencia y capacidad para cualquier tipo de aventura. Es grande, robusto y sorprendentemente tecnológico.