Escalade IQ Premium 2026

Por Luis Eduardo Barón

Entregar este auto fue cosa difícil, ya me estaba acostumbrando a conducir un auto que más parecía estar en un apartamento de lujo. Si de comodidad se trata, no lo pienses, el IQ es el auto para tener en cuenta.

Pocas veces un vehículo redefine su esencia sin perder lo que lo convirtió en un ícono. Este SUV no solo lo logra, sino que lo hace con una ejecución impecable. La nueva generación completamente eléctrica de este coloso americano no es una simple conversión a batería, es una reinterpretación tecnológica, lujosa y profundamente refinada, pensada para dejar huella en el segmento de los vehículos grandes de alta gama.

Desde el primer vistazo, queda claro que esta no es una camioneta más. El diseño exterior, en tono Luna Metallic, transmite presencia sin necesidad de exagerar. Las proporciones se sienten majestuosas, pero no torpes. El detalle del grille iluminado y las enormes ruedas de 24 pulgadas del paquete Radiant son solo el inicio de un catálogo visual que impresiona tanto de día como de noche.

El auto que tuve la oportunidad de conducir, correspondiente a la versión Premium Luxury, estaba configurada con interiores Harbor Blue/Backen que sorprenden por su acabado y buen gusto. El habitáculo está dominado por una curva de 55 pulgadas de pantalla que se extiende de lado a lado como si fuera el tablero de una nave espacial. Lejos de ser un simple truco visual, esta pantalla resulta funcional, rápida y personalizable, permitiendo acceder a navegación, multimedia, controles del vehículo e incluso visualizar imágenes de las cámaras externas.

En cuanto al desempeño, la motorización está resuelta por un sistema de doble motor con tracción total (AWD) que entrega una aceleración contundente. No hay cifras oficiales de 0 a 100 km/h publicadas todavía, pero en la práctica se siente instantáneo, silencioso y poderoso. La capacidad de respuesta es inmediata, algo que impresiona al considerar sus dimensiones. Las maniobras, incluso en espacios estrechos, se benefician del sistema de dirección en las cuatro ruedas, que incluye el llamado Arrival Mode para desplazamientos laterales, útil al estacionar en paralelo o maniobrar en zonas urbanas como el centro de Sarasota.

La suspensión neumática adaptativa y el sistema Magnetic Ride Control son, sin duda, responsables de gran parte de la experiencia de conducción. Filtran con elegancia las imperfecciones del asfalto y eliminan la sensación de “barco” que algunos podrían anticipar en un SUV de estas dimensiones. El confort es absoluto, incluso en autopistas como la I-75, donde el silencio del habitáculo convierte cada trayecto en una experiencia de aislamiento placentero.

Sobre el consumo, este modelo aún no tiene datos oficiales de autonomía EPA, pero Cadillac estima que rondará las 450 millas por carga completa con la batería Ultium, dependiendo del paquete de ruedas y equipamiento. Con el cargador incluido de 19.2 kW y capacidad de carga rápida, es posible recuperar 100 millas en aproximadamente 10 minutos en un cargador rápido DC, una ventaja real en recorridos largos.

El interior no solo impresiona por su diseño, sino también por su equipamiento. Hay climatización de cinco zonas, asientos delanteros con masaje, calefacción, ventilación y ajustes de 16 posiciones. La segunda fila cuenta con butacas tipo capitán, también calefactadas, con liberación eléctrica, y una tercera fila que, además de ser plegable eléctricamente, ofrece espacio suficiente para adultos. Como si fuera poco, incluye entretenimiento en los asientos traseros, doble cargador inalámbrico, puertos de corriente de 110V y un sistema de sonido AKG Studio Reference con 38 bocinas que entrega una calidad acústica sobresaliente.

La experiencia de conducción semiautónoma está asegurada con el sistema Super Cruise que incluye tres años de conectividad OnStar. Este sistema permite conducción manos libres en tramos compatibles, especialmente útil en largas distancias o tráfico denso, como el de la Howard Frankland Bridge en hora pico. A esto se suma una suite de asistencias de seguridad que incluye visión nocturna, frenado de emergencia mejorado, alerta de tráfico cruzado, cámaras conectadas (pendientes de activación vía actualización futura), y asistencia de estacionamiento automatizado. Todo enmarcado en una cabina donde hasta los limpiaparabrisas calefaccionados están pensados para facilitar la vida del conductor.

El precio base del auto es de $147,705, y con las opciones instaladas (como el Radiant Package y el sistema de entretenimiento trasero) más los cargos de destino, alcanza un total de $157,890 USD. Una cifra que, si bien es elevada, refleja lo que se obtiene: un vehículo con tecnología de punta, lujo extremo y desempeño sorprendente.

No se puede cerrar este análisis sin mencionar la garantía. Cadillac ofrece 4 años o 50,000 millas de cobertura total, junto con una garantía de 8 años o 100,000 millas para la batería eléctrica, además de asistencia en carretera incluida. Detalles que suman tranquilidad a la experiencia de propiedad de un vehículo de esta categoría.

Una cosa más, si quieres sacarle más provecho, ve de pasajero porque hasta el pasajero del frente tiene comodidad y acceso al entretenimiento, sin poner en riesgo la concentración del conductor.

La verdad, lo conduje una semana y ya me hace falta.

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