Neurocrianza: Entendiendo el cerebro de nuestros hijos

Por Ricardo Segura

La neurocrianza es una nueva metodología educativa que fusiona el amor incondicional hacia el niño, la crianza respetuosa y estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro infantil. Esta aproximación se fundamenta en la evidencia científica y en el principio de que el cerebro infantil es extraordinariamente plástico, capaz de adaptarse, crecer y reconfigurarse en función de las experiencias que vive. Esta cualidad de reconfiguración, conocida como plasticidad cerebral, es uno de los pilares de la neurocrianza.

Los Fundamentos de la Neurocrianza
La neurocrianza se basa en el conocimiento de la neuroeducación, una disciplina que integra conceptos de neurología, psicología, ciencia cognitiva y pedagogía para optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. La neuroeducación busca configurar el aprendizaje de la forma que mejor encaje en el desarrollo del cerebro del niño. Esta rama diseña estrategias sustentadas en evidencias científicas, enfocándose en cómo se adquieren, almacenan y recuerdan los conocimientos.

Las estrategias neuroeducativas buscan optimizar el aprendizaje de los alumnos, fomentando que mantengan su atención, retengan lo aprendido y vivan la enseñanza como una experiencia placentera, considerando factores clave como la motivación, la confianza, la curiosidad, el interés y las emociones.

De la unión de la neuroeducación con la crianza respetuosa y el amor incondicional hacia los hijos resulta la metodología de la neurocrianza, que ofrece a los niños retos y experiencias que les permiten explorar sus habilidades y descubrir sus fortalezas. Neurocriar a los hijos significa darles las mejores herramientas para que crezcan con una salud mental y emocional óptima, dotándolos de la capacidad de vivir y sentir plenamente, con confianza en sí mismos.

Diez Claves para Criar con Cerebro, Amor y Respeto
Entender cómo funciona el cerebro infantil hace que educar sea más sencillo. Aquí se ofrecen 10 claves fundamentales para aplicar la neurocrianza:

1. Cuidar el cerebro infantil no es una moda, es urgente
En los primeros seis años de vida se construyen millones de conexiones neuronales. Cada palabra, juego y experiencia deja huella. Se trata de educar con conciencia, respeto mutuo y amor incondicional, sembrando desde la raíz.

2. El cambio empieza en el adulto que acompaña
El primer paso para neurocriar consiste en comprender las propias reacciones y regularse. Los niños no aprenden lo que dicen los adultos, sino lo que son. Criar también es transformarse.

3. Las necesidades básicas del cerebro no son negociables
Sueño, alimentación, movimiento, juego y vínculo de apego seguro conforman el ABC del desarrollo cerebral. Sin una buena nutrición física, cognitiva y emocional, no hay aprendizaje sano ni salud mental posible.

4.  Jugar no es un lujo, es una necesidad cerebral
El juego es una forma natural de aprendizaje donde se estimulan las funciones ejecutivas, la empatía y la autorregulación. No es un descanso, es aprendizaje puro.

5. La música empieza en tu voz
No se necesita cantar bien o tocar un instrumento. La voz, los juegos de regazo y los cuentos cantados son neurociencia en acción, estimulando el lenguaje, la memoria y el vínculo.

6. ¿Pantallas antes de los 6 años? ¡No, gracias!
El uso de pantallas altera el desarrollo cerebral, por lo que no deben usarse bajo ningún concepto entre los 0 y 6 años. Los niños necesitan experiencias reales y ver a sus padres como ejemplo.

7. Las rabietas son oportunidades de aprendizaje
Detrás del mal comportamiento infantil hay una necesidad no cubierta. Observa a los hijos sin emitir juicios, valida lo que sienten y conecta con ellos antes de corregirlos. La conducta es solo la punta del iceberg.

8. Sentirse culpable no debe guiar la crianza
La culpa y el miedo surgen ante posibles errores, pero se pueden transformar en conciencia si se deja de buscar la perfección y se empieza a educar con intención, desde el apego seguro.

9. Los límites saludables sostienen la crianza
El cerebro del niño necesita normas y límites claros para sentirse seguro. Decir ‘no’ debe hacerse desde la comprensión, el respeto mutuo y la calma, sin castigos ni amenazas.

10. Neurocriar no es exigirse más: es educar a fuego lento
No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de hacerlo con conciencia y desde el conocimiento. Neurocriar es acompañar con respeto mutuo y escuchar más, dejando de actuar de modo automático.

Al saber cómo se desarrolla el cerebro infantil, y también cómo cambia el cerebro adulto, es posible ofrecer a la infancia herramientas reales para vivir, no solo para sobrevivir. La neurocrianza es el arte de sembrar amor incondicional, regar con presencia consciente y cosechar seguridad emocional.

Toda la información contenida en este artículo, desde el concepto de plasticidad cerebral hasta el decálogo de crianza, se basa en la metodología desarrollada por la neuroeducadora Elvira Perejón. Ella es quien ha sintetizado estos conocimientos de neurología, psicología y pedagogía en la práctica de la Neurocrianza, haciendo hincapié en la urgencia de que los adultos comprendan el funcionamiento cerebral infantil para acompañar a sus hijos desde el respeto y la conciencia.

Esta metodología se explica y se profundiza en su libro Educar con cerebro. La obra no solo sirve como una guía para implementar las diez claves mencionadas, sino que también ofrece un marco teórico esencial sobre cómo el amor incondicional y la crianza respetuosa se fusionan con la evidencia científica para optimizar el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. Al entender “cómo funciona el cerebro infantil, educar resulta más sencillo”, un principio que Perejón busca llevar a cada familia.

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