Por Luis Eduardo barón
Conducir esta nueva versión coupé de alto rendimiento por las rutas que bordean la bahía de Tampa fue una experiencia que dejó claro el nivel de ingeniería y refinamiento que ofrece. El modelo que tuve la oportunidad de manejar es el AMG CLE 53 Coupé 2025, una máquina que no solo luce poderosa, sino que transmite cada uno de sus caballos a la carretera con elegancia y contundencia. Esta variante, distinta al cabriolet que analizamos anteriormente, comparte muchos atributos técnicos, pero se percibe aún más rígida y enfocada, especialmente al tomar curvas con decisión.
Bajo el capó, se mantiene el impresionante tren motriz de seis cilindros en línea y 3.0 litros, asistido por tecnología mild hybrid. La potencia entregada alcanza los 443 caballos de fuerza, con un torque de 413 lb-pie, y se combina con un generador eléctrico de 48 voltios capaz de añadir momentáneamente 23 hp adicionales. Esta configuración no solo mejora la respuesta en aceleraciones, sino que también contribuye a una mayor suavidad al cambiar de marcha o al reiniciar el motor desde parado. La transmisión automática de nueve velocidades trabaja de forma impecable, distribuyendo la potencia a las cuatro ruedas a través del sistema 4MATIC+, que ofrece tracción total con un comportamiento deportivo notablemente equilibrado.
Durante la conducción, el coupé se sintió sólido, ágil y perfectamente plantado, incluso a velocidades elevadas. Su suspensión adaptativa, incluida de serie, se ajusta automáticamente al tipo de manejo, lo que permite pasar de un trayecto cómodo en ciudad a una respuesta más firme y deportiva en carretera. La dirección es precisa, con un excelente nivel de retroalimentación, lo que brinda confianza en todo momento. Es un vehículo que puede ser conducido con calma o con entusiasmo, y en ambos casos responde con un refinamiento que lo posiciona como una propuesta muy completa.
En cuanto al consumo de combustible, la etiqueta oficial indica un promedio de 23 millas por galón, divididas en 20 mpg en ciudad y 27 en carretera. Estas cifras, si bien reflejan su naturaleza de alto rendimiento, no lo convierten en un devorador de gasolina si se mantiene una conducción moderada. El costo anual estimado en combustible ronda los 2,750 dólares, y se calcula un gasto adicional de 4,250 dólares en comparación con el promedio de vehículos nuevos en cinco años. Es decir, es un auto que privilegia la experiencia de manejo sobre la eficiencia, pero que gracias a su sistema híbrido suave logra cierto equilibrio.
El precio base de esta unidad es de 76,900 dólares, aunque al sumar paquetes y equipamiento opcional incluidos en la unidad que pude probar, el total se eleva a 97,300. Entre los elementos añadidos se encuentran llantas AMG de 20 pulgadas, paquete de asistencia a la conducción, asientos deportivos en cuero Nappa, sistema de sonido Burmester 3D y techo panorámico. Cada uno de estos elementos suma valor tanto en lo estético como en la experiencia de usuario, aportando un nivel de lujo tangible desde el primer momento que uno se sienta al volante.

El interior mantiene una atmósfera deportiva y tecnológica a la vez. El diseño es limpio, envolvente y orientado al conductor, con una pantalla curva de 11.9 pulgadas para el sistema multimedia y otra de 12.3 pulgadas para el cuadro de instrumentos digital. La conectividad es plena, con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, carga por inducción y múltiples puertos USB-C. Además, el sistema MBUX con inteligencia artificial permite control por voz para funciones del vehículo, lo que añade comodidad y seguridad al reducir distracciones.
Desde el punto de vista del confort, los asientos delanteros ofrecen calefacción, ventilación y memoria, con un excelente soporte lateral para viajes largos. La posición de manejo es baja y envolvente, lo que mejora la sensación de control. La insonorización de la cabina es destacada, incluso a velocidades de autopista, y el sistema de climatización multizona mantiene un ambiente agradable en todo momento. Aunque el espacio trasero es más limitado, como es de esperarse en un coupé, es más que suficiente para viajes cortos o pasajeros ocasionales.
En materia de seguridad, este modelo viene equipado con una serie completa de tecnologías avanzadas: frenado autónomo de emergencia, asistencia activa para mantenerse en el carril, control crucero adaptativo con función stop & go, detección de vehículos en punto ciego y sistema de alerta de tráfico cruzado trasero. Estas funciones, junto con la cámara de 360 grados y sensores de estacionamiento, aportan confianza tanto al conducir como al maniobrar en espacios reducidos.
Este coupé representa una evolución natural respecto a sus antecesores, no solo por las cifras de potencia o las capacidades dinámicas, sino por cómo ha integrado la tecnología y el lujo en una carrocería que mantiene el ADN deportivo. Con una presencia imponente y una capacidad de adaptación al entorno —ya sea un paseo tranquilo por nuestras playas y o un trayecto rápido por la I-75—, es un vehículo que combina perfectamente el placer de conducir con una refinada ejecución de diseño y tecnología.