BMW X3 2025

Por Luis Eduardo Barón

La nueva generación del X3 no es simplemente una evolución más; es un replanteamiento profundo de lo que un SUV premium puede ofrecer. Desde que se enciende el motor hasta el momento de estacionarlo al final del día, este modelo demuestra por qué sigue siendo uno de los referentes en su categoría. Y cuando esa experiencia ocurre en una unidad específica como la que se condujo recientemente —con acabado xDrive30 y configuraciones bien balanceadas—, el análisis se vuelve aún más tangible.

El motor de cuatro cilindros turboalimentado de 2.0 litros que impulsa esta versión genera 255 caballos de fuerza y 295 lb-pie de torque, logrando un equilibrio entre eficiencia y dinamismo. Lo más destacado es cómo responde el par motor desde bajas revoluciones: hay una entrega de potencia lineal y consistente que permite desplazarse con agilidad tanto en entornos urbanos como en trayectos largos. La transmisión automática de ocho velocidades realiza los cambios con precisión, sin sobresaltos ni vacilaciones, lo cual se traduce en una conducción placentera y fluida.

Durante la conducción por rutas como la I-75, el comportamiento fue particularmente destacable. El sistema de tracción integral xDrive hace su trabajo de forma casi imperceptible, repartiendo el torque de manera inteligente según las condiciones del camino. A esto se suma una dirección que transmite confianza, con buena retroalimentación, y una suspensión que absorbe imperfecciones del asfalto sin aislar al conductor del entorno. Se percibe firmeza, pero sin rigidez innecesaria.

En materia de consumo, el rendimiento se mantiene dentro del promedio esperado para este tipo de motorización, rondando las 26 millas por galón en ciclo combinado. En ciudad se obtienen cerca de 23 mpg, mientras que en carretera puede superar las 28, dependiendo del estilo de manejo. Para quienes viven en áreas suburbanas de Sarasota y deben desplazarse con frecuencia entre ciudades vecinas como Bradenton o Venice, esto se traduce en autonomía razonable sin necesidad de repostar con frecuencia.

El interior ha dado un salto importante en refinamiento. Esta unidad incorpora el panel curvo BMW Curved Display, una de las actualizaciones más notables en cabina. Conformado por una pantalla de 12.3 pulgadas para el cuadro de instrumentos y otra de 14.9 para el sistema multimedia, la interacción con el vehículo se vuelve intuitiva y moderna. El sistema operativo BMW iDrive 9 es más ágil y responde bien tanto al tacto como a los comandos por voz. Además, la climatización se controla desde la pantalla, una decisión que puede requerir cierto período de adaptación, aunque contribuye a la limpieza visual del tablero.

Masajear o incorporar sérums son algunos gestos que pueden ayudar a su cuidado. Foto cedida por Mamen Bools

Los asientos delanteros ofrecen confort en trayectos largos y una sujeción adecuada para conducción más entusiasta. El tapizado en Sensatec de esta unidad, junto con las molduras en aluminio satinado, logra un ambiente elegante sin recurrir a opciones más costosas. El espacio trasero es generoso, incluso para pasajeros de más de 1.80 metros, y la capacidad de carga en la cajuela permite llevar desde equipaje hasta equipo deportivo con facilidad.

En términos de tecnología, se destaca el conjunto de asistencias al conductor. Esta versión incorpora el paquete Driving Assistance Professional, que añade control crucero adaptativo con función Stop & Go, asistente de mantenimiento de carril y sistema de advertencia de colisión frontal. Durante la prueba en tráfico denso, especialmente en la zona de University Parkway en horas pico, el sistema ayudó a reducir el cansancio, manteniendo una distancia segura y centrando el vehículo con suavidad.

En lo que respecta al precio, esta unidad se acerca a los $58,000 con los paquetes y opciones incluidas, lo cual posiciona al modelo en el terreno de los SUV premium sin llegar a lo inalcanzable. El equipamiento incluido justifica en buena medida esta cifra, especialmente si se considera el nivel de seguridad activa, la calidad de acabados y el sistema de infoentretenimiento de última generación.

Comparado con su predecesor, hay mejoras evidentes. El diseño exterior ahora luce líneas más afiladas y proporciones mejor equilibradas, que no solo aportan estética, sino también aerodinámica. La parrilla es más prominente, pero sin excesos, y las luces LED más delgadas realzan una imagen moderna y sofisticada.

En definitiva, esta nueva generación logra algo que no es sencillo: evolucionar sin perder esencia. Mantiene el placer de conducción que siempre ha caracterizado al modelo, ahora con una dosis extra de tecnología, refinamiento y eficiencia. Ya sea para navegar las calles de Sarasota, enfrentar los aguaceros repentinos del área de la bahía de Tampa o emprender un viaje largo por la costa del Golfo, este SUV se muestra como una herramienta confiable, elegante y sobre todo, disfrutable.

SIGUE LEYENDO