Internet: ¿en vías de extinción?

Por Ricardo Segura

Todos piensan que Internet ha llegado para quedarse para siempre, y que solo cabe esperar que siga evolucionado. Pero ¿y si estuviera abocada a extinguirse y finalmente a desaparecer?

Según la perspectiva de un influyente teórico de los medios de comunicación y crítico de la Red, existe un sombrío pronóstico: con el tiempo, las personas se cansarán de estar conectadas y la abandonarán. Esta desconexión se producirá debido a que las desventajas de compartir opiniones en línea serán tan grandes, y los aspectos negativos superarán en tal medida a los beneficiosos, que las personas se alejarán de Internet.

Para este experto, Internet se dirige hacia un “punto sin retorno” en el que ciertos servicios se irán extinguiendo, obligándonos a abandonar nuestra adicción a la tecnología. Sostiene que Internet, como espacio ‘libre’ para la comunicación abierta, “es cosa del pasado” y llegará el punto en el que no se podrán controlar o arreglar sus aspectos adversos.

La Presión de las Grandes Tecnológicas
Las conclusiones del ensayo ‘Extinción de Internet’ siguen vigentes en una era turbulenta donde todo parece cambiar muy rápidamente. El análisis se profundiza al considerar la presión que ejercen las grandes compañías tecnológicas sobre los usuarios para que se ajusten a sus normas y visiones políticas.

El fenómeno de la “brutalidad de plataforma” coincide con la tesis de la extinción: los aspectos tóxicos de Internet han permeado por completo nuestra vida personal, social y política. La gente utiliza la Red para atacar a otros, normalizar la violencia, difundir noticias falsas y hacer propaganda.

El experto recuerda que, en sus inicios, hubo proyectos precursores que imaginaron una red descentralizada y mantenida por los ciudadanos para los ciudadanos. Sin embargo, esa batalla se perdió de forma espectacular. La realidad es que Internet y las aplicaciones adictivas están en manos de grandes compañías, a las que les importan poco los derechos individuales o la sociedad en su conjunto.

Un Costo Psicológico Creciente
Originalmente, este experto investigó las plataformas digitales, las redes sociales y sus modelos de rentabilidad con la perspectiva de que “Internet está roto”, pero que podía y debía repararse. Sin embargo, más recientemente, ha cambiado de opinión y se cuestiona si es realmente posible arreglar la Red.

“Puede llegar un punto en el que ya no sea posible arreglarla, y que, después, las consecuencias adversas ya no se puedan controlar. Internet se encamina hacia un punto sin retorno, y las grandes tecnológicas probablemente ya lo saben”, asegura.

Este punto de no retorno se acerca, ya que ahora incluso los usuarios ‘comunes’ están pagando un precio por nuestra profunda dependencia de Internet y la adicción a las redes sociales y las aplicaciones. Se trata de un precio ante todo psicológico. No solo muchos jóvenes sufren trastornos de ansiedad y una autoimagen distorsionada, sino que también se ha producido una externalización de nuestras funciones mentales críticas. Nuestra memoria a corto plazo está empeorando y nuestra atención se está fragmentando cada vez más y es dirigida de forma muy específica.

La Amenaza del Control Digital
Al mismo tiempo, el control social está aumentando en el ámbito digital, y los usuarios están siendo vigilados de cerca. Nuestra supuesta libertad de expresión ya no existe. Hoy en día, quienes comparten opiniones no convencionales en línea pueden sufrir consecuencias en relación con su trabajo o su círculo de amigos. Como consecuencia, ya se están viendo indicios de que la gente publica cada vez menos sus opiniones.

La situación no parece ir tan mal en algunos países occidentales todavía, pero la actividad en línea es tan rastreable y visible que existe una posibilidad real de que, llegado un momento, la gente ya no pueda viajar ni obtener una hipoteca o un seguro debido a su historial digital. Este control digital sofisticado acabará generalizándose tanto que la gente terminará abandonando Internet. El experto cree firmemente que las personas empezarán a rechazar esta tecnología.

Un Futuro sin Conexión
Al mirar un poco más allá, el escenario se vuelve aún más dramático: el experto imagina un futuro en el que ciertos servicios de Internet dejarán de estar disponibles, posiblemente debido a situaciones geopolíticas o crisis climáticas que podrían fomentar problemas energéticos, lo que a su vez provocaría un acceso reducido o incluso la desconexión.

La idea de perder la conexión a Internet puede parecer inconcebible, especialmente para los jóvenes, pero es necesario mirar el futuro con ojo crítico. Es posible que la infraestructura necesaria, como la electricidad, falle y, con ella, Internet se caiga. Si bien esto tendrá consecuencias drásticas, el experto cree que, en última instancia, podemos liberarnos de las garras de Internet. Sería posible que surjan diferentes programas u otras estructuras que nos hagan menos dependientes de la Red.

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