POR Amalia González Manjavacas
“Para ti, mi gente, siempre cantaré / Te daré mi AZÚCAR, caramba, y sobreviviré”….Así nos cantaba la artista cubana más internacional y ¡ vaya si ha sobrevivido !. La reina de la salsa, Celia Cruz (1925 – 2003) de la que se cumplen ahora cien años de su nacimiento (21.10.1925), sigue reinando en el corazón de sus seguidores.
Han transcurrido más de dos décadas desde su fallecimiento en 2003, y Celia Cruz (nacida como Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso) sigue reinando en el corazón de sus seguidores. Esta tremenda mujer, de origen humilde, con una personalidad explosiva y una voz potente, trascendió fronteras como la auténtica “Reina de la Salsa”, dejando un inmenso legado que atrae a nuevas generaciones.
La artista solía responder a las preguntas sobre su retiro con una frase contundente: “El trabajo es lo que me da energía”. Esta energía arrolladora la acompañó a lo largo de seis décadas de evolución musical. Desde que comenzó su carrera en la década de 1940, se convirtió en una figura inconfundible con sus pelucas multicolores, tacones de vértigo y trajes espectaculares.
El Exilio y el Grito de “¡Azúcar!”
La cantante nació el 21 de octubre de 1925 y fue conocida como la “Guarachera de Cuba”. Triunfó con su voz, su simpatía y su cercanía natural. Después de años de giras, en 1960 tomó la difícil decisión de no regresar a su país, eligiendo el exilio en Estados Unidos, el país que la acogió y donde continuó su carrera.
Fue en esta nueva etapa donde vio nacer la salsa y fue parte esencial de su desarrollo. Grabó discos con grandes músicos y se unió a una importante discográfica neoyorquina fundada para agrupar a músicos latinos residentes en el área.
Su famoso grito de guerra, “¡Azúcar!”, surgió de una anécdota en un restaurante cubano en Miami. Cuando un camarero le preguntó si quería su café con o sin azúcar, ella respondió con su gracia característica: “El café en Cuba se toma siempre con ¡azúcar!”. La gente disfrutaba tanto de la anécdota que se convirtió en una costumbre que culminó con su explosiva entrada al escenario gritando la palabra.
Reconocimientos y Permanencia en EE. UU.
Tras su muerte a los 77 años, las calles de Nueva York se colapsaron en su honor. La artista, que vivió en Nueva Jersey, recibió múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera, incluyendo tres premios Grammy y cuatro Latin Grammy.
Entre sus logros en Estados Unidos, destaca el haber sido la primera afroamericana en aparecer en una moneda de EE. UU. y haber sido homenajeada en el Paseo de la Fama del legendario teatro Apollo de Nueva York. Su figura es imborrable.
Aun 22 años después de su fallecimiento, su presencia sigue viva en ciudades como Nueva York. Se le han dedicado murales en el Barrio Latino de Harlem, además de una calle y una escuela que llevan su nombre en El Bronx, donde descansa junto a su esposo, su inseparable apoyo emocional. Murales icónicos rinden tributo a “La reina Celia” cerca de las estaciones de metro del barrio, perpetuando su imagen y su música.
Sus admiradores, recordando su lema “Mi vida es Cantar” y su icónico éxito “La vida es un carnaval”, celebran su centenario con numerosos eventos, reediciones de sus discos y exposiciones, asegurando que su voz y su mensaje de alegría sigan resonando. Como ella misma cantaba: “Yo viviré, yo viviré, yo viviré y sobreviviré”.