La vacuna para el Alzheimer podría estar en nuestro cerebro

Por: Pablo Gutman

Científicos estadounidenses han identificado una prometedora alternativa para tratar el Alzheimer: fortalecer las defensas naturales del cerebro, en lugar de solo eliminar las placas tóxicas que caracterizan esta enfermedad.

El papel del sistema inmunitario

El Alzheimer no es una consecuencia normal del envejecimiento, sino el resultado de procesos complejos que causan pérdida de neuronas años antes de que aparezcan los síntomas. Se asocia con el depósito anormal de proteínas beta amiloide y tau en el cerebro. Durante décadas, los tratamientos se han centrado en eliminar estas placas con fármacos, aunque con resultados limitados.

Cada parte de la superficie del cerebro (la corteza cerebral) tiene una función específica. Algunas áreas mueven los brazos, otras las piernas, y otras permiten ver o hablar. Foto de Robina Weermeijer/Unsplash.

Un estudio reciente de Northwestern University plantea un enfoque diferente: activar las células inmunitarias del cerebro, llamadas microglías, para que eliminen las placas de manera más eficaz y sin provocar inflamación, como sucedió en intentos previos de inmunización.

Microglías: el equipo de limpieza cerebral

Gracias a una técnica de vanguardia llamada transcriptómica espacial, los investigadores analizaron cerebros de personas fallecidas con Alzheimer, algunas de las cuales habían recibido tratamientos experimentales. Descubrieron que cuando los fármacos funcionan, las microglías no solo eliminan las placas, sino que ayudan a restaurar el equilibrio cerebral.

Este estudio reveló que no todas las microglías reaccionan igual: algunas responden eficazmente al tratamiento y otras no. Además, ciertos genes se activan en las microglías de los pacientes que responden mejor, lo que podría abrir la puerta a terapias más personalizadas en el futuro.

Un equipo de la Universidad Northwestern (UN) comprobó que las células inmunitarias del cerebro eliminan las placas de la proteína tóxica beta amiloide asociadas a la enfermedad de Alzheimer, y restauran un entorno cerebral más saludable.

Detener la cascada amiloide
El estudio también respalda la teoría de la “cascada amiloide”: si las placas se eliminan a tiempo, podrían evitarse daños mayores, como la aparición de la proteína tau, responsable del deterioro cognitivo. Esto sugiere que aplicar estos tratamientos en etapas tempranas podría cambiar el curso de la enfermedad.

Un futuro más esperanzador
Aunque todavía no existe una forma de dirigir los medicamentos específicamente a las microglías, los investigadores confían en que entender mejor su funcionamiento y genética permitirá desarrollar tratamientos más eficaces. “Si podemos activar las células correctas sin fármacos invasivos, podríamos cambiar la historia del Alzheimer”, afirma el investigador David Gate.

Este estudio, basado en 25 cerebros post mortem, representa un avance clave en la búsqueda de terapias que aprovechen el potencial natural del propio cuerpo para combatir esta devastadora enfermedad.

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