¿Se puede prevenir el alzhéimer?

Por Purificación León

Hay factores de riesgo de alzhéimer, como la edad o la genética, sobre los que nada se puede hacer. Pero otros muchos, relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo, el colesterol alto o la inactividad física, sí se pueden modificar.

Si bien es la forma más común de demencia, representando hasta el 70% de los casos, los avances en la investigación sugieren que su desarrollo no se debe a una única causa, sino a múltiples factores de riesgo.

Hay factores sobre los que no se puede actuar, como la edad (el principal factor de riesgo, especialmente a partir de los 65 años) y la genética. Sin embargo, la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la herencia directa solo se atribuye a un porcentaje muy pequeño de los casos (alrededor del 1%); en el 99% restante, la genética solo confiere una mayor vulnerabilidad, pero no es determinante.

Afortunadamente, existe una larga lista de factores relacionados con el estilo de vida que son modificables y sobre los que sí podemos actuar para proteger nuestra salud cerebral.

Factores Modificables a lo Largo de la Vida
Un grupo de especialistas ha identificado un total de 14 factores de riesgo de demencia que pueden modificarse, lo que sugiere una gran oportunidad de prevención:

Educación y Estimulación Cognitiva
El bajo nivel educativo es un factor de riesgo. Las personas con más estudios, especialmente en las primeras etapas de la vida, tienen un 5% menos de riesgo de demencia gracias a la estimulación cognitiva. Este es el único factor de riesgo sobre el que se puede actuar durante la niñez y la adolescencia. La interacción social frecuente también es vital, ya que favorece la reserva cognitiva, reduce el estrés y la inflamación.

Salud Mental y Traumatismos
La depresión es un factor bidireccional, ya que puede ser tanto causa como consecuencia del deterioro cognitivo, aumentando las probabilidades de desarrollar demencia. Asimismo, los golpes en la cabeza, independientemente de su causa, incrementan el riesgo. Se recomienda usar protección y limitar los impactos repetitivos.

Hábitos de Vida y Riesgo Vascular
Existe una fuerte conexión entre nuestros hábitos y la salud cerebral:

Tabaquismo y Alcohol: El tabaquismo incrementa el riesgo de padecer demencia hasta en un 50%. El consumo excesivo de alcohol también está relacionado con el riesgo. Se ha observado que los episodios de pérdida de conciencia inducidos por el alcohol aumentan este riesgo, incluso entre consumidores moderados.

Actividad Física y Obesidad: La falta de ejercicio físico se vincula con el aumento del riesgo. La actividad física mejora el flujo sanguíneo y reduce la inflamación, lo que protege al cerebro. Además, el exceso de grasa corporal (obesidad) está estrechamente relacionado con otros factores de riesgo como la inactividad, la diabetes y la hipertensión.

Diabetes e Hipertensión: La diabetes eleva el riesgo, sobre todo si no se controla adecuadamente, mediante problemas vasculares y resistencia a la insulina. La hipertensión a partir de los 40 años también incrementa el riesgo; mantener una presión arterial controlada puede ser beneficioso.

Alertas Ambientales y Sensoriales
Otros factores, aunque menos obvios, también son modificables o tratables:

Contaminación Ambiental: La exposición a ciertas partículas en suspensión del aire y al dióxido de nitrógeno tiene un efecto negativo en el cerebro, asociándose con atrofia cerebral en áreas específicas afectadas por el alzhéimer.

Pérdida Sensorial: La pérdida auditiva contribuye al aislamiento social y es un factor de riesgo directo. Tratarla, por ejemplo, usando audífonos, puede reducir este riesgo. Los problemas visuales no tratados también contribuyen a los casos de demencia; las cataratas y la retinopatía diabética están vinculadas a un mayor riesgo.

Colesterol Elevado: Un nivel alto de colesterol LDL (“colesterol malo”), sobre todo en la mediana edad, contribuye a un porcentaje significativo de los casos de demencia.

La Prevención como Escudo
Casi uno de cada dos casos de alzhéimer es atribuible a factores modificables relacionados con el estilo de vida y los factores de riesgo vascular. Es crucial entender que, aunque la edad es el principal factor de riesgo, la enfermedad y sus síntomas no forman parte del envejecimiento normal. Si cuidamos a lo largo de la vida nuestra salud cerebral, podríamos reducir enormemente el riesgo de padecer alzhéimer en un futuro.

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