Por: Purificación León
Casi todas las personas padecen lumbago en algún momento de su vida. El sedentarismo es uno de los factores que hace que cada vez haya más casos. Sin embargo, ciertos ejercicios que fortalecen la musculatura de la zona pueden ayudar a evitar su aparición.
El lumbago o lumbalgia es un dolor localizado en la parte baja de la espalda, relacionado con la columna vertebral, músculos, ligamentos o nervios. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede irradiarse a otras partes del cuerpo, especialmente a las piernas, y afecta a casi todas las personas en algún momento de su vida. “Los episodios recurrentes de lumbalgia son más comunes a medida que se envejece”, destaca la entidad.
Aunque puede afectar a personas de todas las edades, “algunos estudios sugieren que las mujeres tienen una mayor prevalencia, especialmente en etapas de cambios hormonales como el embarazo o la menopausia”, explica David Castro, reumatólogo del Hospital General Universitario de Ciudad Real y miembro de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Añade que la lumbalgia “representa la principal causa de incapacidad laboral en personas menores de 50 años”.
Su prevalencia va en aumento debido al envejecimiento poblacional y el estilo de vida sedentario. “Pasamos más tiempo sentados y realizamos menos actividad física, lo que debilita los músculos de la espalda y aumenta el riesgo. También influyen el sobrepeso, el estrés, las malas posturas o movimientos repetitivos. En ciertos trabajos con esfuerzo físico o posturas incómodas, el riesgo es mayor”, advierte el doctor Castro.
La OMS aclara que la lumbalgia es un síntoma, no una enfermedad, y se clasifica en específica (asociada a una causa concreta) o inespecífica (sin causa identificable). “Aproximadamente el 90% de los casos corresponden a lumbalgia inespecífica”, señala.
La prevención y el autocuidado son fundamentales. Mantener una buena postura, un peso adecuado y realizar ejercicios de fortalecimiento del abdomen y la espalda pueden reducir significativamente el riesgo. Gonzalo Ruiz Utrilla, aficionado al crossfit y triatlón, recomienda poner el foco en el core, la zona entre los hombros y las caderas. “Fortalecer el core es esencial para tratar el dolor lumbar, sobre todo con ejercicios que resisten el movimiento como las planchas abdominales y los isométricos”, indica. También recomienda ejercitar los erectores espinales mediante sentadillas.
Por su parte, Roberto Hernández, CEO de Bâtard Crossboxing Studio, destaca el remo con barra como ideal para fortalecer la zona lumbar y mejorar la postura. “Es muy sencillo. Coloca una barra frente a ti, dobla ligeramente las rodillas, inclina el torso con la espalda recta y tira de la barra hacia el abdomen. Aprieta los omóplatos y baja de forma controlada”, explica.
Aunque en la mayoría de los casos no es grave, su impacto en la calidad de vida puede ser significativo. “Es uno de los síntomas más frecuentes en consulta médica. Buscar ayuda a tiempo y seguir un enfoque integral, que combine tratamientos no farmacológicos y farmacológicos, puede ser de gran ayuda”, asegura Castro.
En cuanto al tratamiento, los analgésicos suelen ser la primera opción. Para casos más complejos, se pueden emplear antiinflamatorios, relajantes musculares o incluso fármacos inmunomoduladores. “Es fundamental que el tratamiento sea supervisado por un profesional sanitario”, concluye el reumatólogo.
La lumbalgia “supone un coste sociosanitario muy alto, ya que representa la principal causa de incapacidad laboral en personas menores de 50 años”, indica el reumatólogo David Castro.