Por: Ricardo Segura
Trabajar en remoto desde lugares frecuentados por muchas personas y ajenos al ámbito laboral es cada vez más frecuente, pero entraña ciertos riesgos. Los especialistas indican cuales son los sitios en los que hay que evitar conectarse y ofrecen claves para utilizar las redes inalámbricas públicas de manera segura.
El crecimiento del trabajo remoto y nómada ha incrementado la exposición de empresas y profesionales a ciberataques, especialmente al usar redes wifi públicas. Estas conexiones, comunes en cafeterías, aeropuertos, hoteles o transportes públicos, son altamente vulnerables, advierte Venky Sundar, presidente de la firma de ciberseguridad Indusface.
Aunque lo ideal sería evitar completamente estas redes, la realidad es que muchos trabajadores remotos no pueden resistirse a aprovechar tiempos muertos o ambientes agradables fuera de casa. Sin embargo, conectarse a redes abiertas conlleva riesgos como el robo de contraseñas, datos personales y financieros, así como infecciones por malware.
Uno de los ataques más comunes es el “MITM” (Man In The Middle), donde un ciberdelincuente intercepta la comunicación entre el usuario y el servidor para obtener información sensible. Esto puede ocurrir en lugares como restaurantes, donde la conexión es compartida por muchos clientes sin seguridad adecuada.
En hoteles, los ‘hackers’ pueden controlar el router para acceder a datos de huéspedes y empleados. En el transporte público, como trenes, la red es frecuentemente insegura, lo que permite ataques de malware. Los aeropuertos, con miles de conexiones diarias, son otro objetivo clave: desde suplantación de identidad (BEC) hasta robo de contraseñas y datos de tarjetas bancarias.
Para protegerse, Sundar recomienda a las empresas reforzar la seguridad con software antivirus actualizado y tecnología WAAP (protección de aplicaciones web). También sugiere realizar escaneos DAST de caja gris, que simulan ciberataques reales para detectar vulnerabilidades en aplicaciones.
A nivel individual, se aconseja desactivar la conexión automática a redes wifi públicas para evitar conexiones involuntarias, y utilizar siempre una VPN (Red Privada Virtual), que cifra la información y evita que otros usuarios en la misma red puedan espiarla.
En conclusión, aunque el trabajo remoto ofrece flexibilidad, hacerlo en redes wifi públicas requiere precaución. Con medidas adecuadas, es posible reducir significativamente los riesgos y proteger tanto la información personal como la empresarial.
“Las redes wifi públicas son más vulnerables a los ataques y su uso aumenta las posibilidades de que a un equipo lo infecte un programa maligno”, según la firma de ciberseguridad Indusface.