Por Marcela Vanegas
La abundancia que se ve y se siente en los Estados Unidos de América es impresionante y, muchas veces, nos lleva a pensar que los recursos en este país son ilimitados y no es necesario cuidarlos.
Voy directo al grano: es importante que sepamos cómo funcionan las organizaciones sin ánimo de lucro que ofrecen servicios a la comunidad en general, y a la comunidad migrante en particular.
Muchos de nosotros hemos recibido ayudas para educación, alimentos, clases de inglés, finanzas y salud (entre otros). Esos auxilios llegan como bendiciones para que construyamos una vida digna y salgamos adelante.
Las organizaciones sin ánimo de lucro (non profits) hacen un gran esfuerzo para sostenerse y financiar sus programas. Lo logran gracias al trabajo de sus empleados y de sus voluntarios.
Yo trabajo en una de estas organizaciones, y debo decir que admiro el trabajo voluntario.
En este país comienzan a ser voluntarios desde niños y, cuando los jóvenes ven a sus padres y a sus abuelos hacerlo, se convierte en una costumbre, en una manera de vivir y de construir comunidad. ¡Es maravilloso!
No deja de sorprenderme la generosidad con que tantos voluntarios donan su talento, su conocimiento, su tiempo, su amor y su dinero, para que estos servicios puedan seguir beneficiándonos a todos.
Por eso, si nos inscribimos en una de estas organizaciones sin ánimo de lucro, debemos cumplir con nuestra parte, con nuestra asistencia y nuestra responsabilidad.
El hecho de que los servicios sean gratuitos no significa que podemos malgastarlos. Por el contrario, significa que debemos estar comprometidos para que el proceso sea exitoso, porque al demostrar que sí funciona y que mejora la calidad de vida de quienes lo reciben, estas organizaciones pueden conseguir más recursos para que más personas, al igual que nosotros, reciban esas ayudas.
En estos tiempos tan caóticos, debemos sumar nuestro compromiso para fortalecer y expandir los programas que están beneficiando a la comunidad. No podemos maltratar las manos que nos sostienen y nos abrigan.
Hacer parte de una comunidad significa cuidarla y valorar sus recursos. Esta es nuestra casa, aquí vivimos, y nos necesitamos los unos a los otros para estar todos bien.
Uno para todos y todos para uno.

Marcela Vanegas
Program Coordinator
Manatee Literacy Council