Por Luis Eduardo Barón
La versión Denali Ultimate con tracción 4WD es, una de esas camionetas grandes que se sienten hechas para cubrirlo todo: llevar a la familia con comodidad de primera, viajar largo por la I-75 sin fatiga y, cuando toca, enganchar un remolque con la calma de quien sabe que tiene músculo de sobra. La unidad que manejé venía con el V8 6.2L EcoTec3 y transmisión automática de 10 velocidades, una combinación que prioriza respuesta suave, empuje constante y esa sensación clásica de “torque disponible” que se agradece cuando el tráfico de Sarasota se abre y toca incorporarse rápido.
En potencia y carácter, este V8 se siente contundente desde abajo. No es un motor que exija ir alto de revoluciones para moverse con autoridad; más bien empuja con solvencia apenas acaricias el acelerador, ideal para una camioneta de este tamaño. La caja de 10 cambios trabaja en segundo plano: hace los ajustes con discreción, sosteniendo el régimen adecuado para que el avance sea lineal. En manejo urbano, esa suavidad ayuda a que no se sienta torpe; en carretera, el conjunto se vuelve especialmente agradable porque mantiene el ritmo sin esfuerzo, incluso en adelantamientos.
Donde esta edición brilla es en el trabajo de chasis y suspensión. Trae Magnetic Ride Control junto con suspensión adaptativa Air Ride, además de un diferencial trasero electrónico de deslizamiento limitado. En la práctica, eso se traduce en dos cosas: más control cuando el piso está imperfecto y más estabilidad cuando vas cargado o viajando a velocidad constante. En tramos largos, como los que van rumbo a la bahía de Tampa, filtra muy bien las juntas del asfalto y las ondulaciones típicas de ciertas salidas y puentes. También ayuda a que el movimiento de la carrocería esté mejor “amarrado” de lo que uno esperaría en una SUV grande, incluso montada sobre rines de 24 pulgadas, que visualmente se ven espectaculares pero suelen ser un reto para el confort. Aquí, el ajuste de suspensión hace buena parte del truco.
Hablemos de consumo con los pies en la tierra: el V8 tiene su precio en la gasolinera. La etiqueta de la unidad marca 14 mpg en ciudad, 18 mpg en carretera y 16 mpg combinado. Con el estimado de costo anual de combustible alrededor de 3,900 dólares (con el supuesto de 15,000 millas al año), queda claro que esta camioneta es para quien prioriza capacidades, refinamiento y presencia, y acepta que la eficiencia no es su carta principal. Aun así, en autopista, si mantienes un ritmo estable y evitas acelerones innecesarios, es donde mejor se siente y donde más coherente resulta ese 18 mpg.

En tecnología y confort, la experiencia es de “tope de gama” de verdad. Al frente hay una pantalla táctil de 16.8 pulgadas con el sistema GMC Premium Infotainment e integración de Google, más compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos. La interfaz es rápida y la pantalla grande permite mapas y menús con buena lectura, algo útil cuando vas navegando entre salidas de la I-75 o buscando estacionamiento cerca de St. Armands. Suma un head-up display de 15 pulgadas que proyecta información clave, y un espejo retrovisor con cámara trasera que, cuando llevas pasajeros o carga alta, se vuelve más que un “gadget”: mejora la visibilidad real.
El apartado de audio también se nota: el sistema Bose Performance Series de 18 bocinas llena la cabina con un sonido muy limpio, con bajos presentes sin exagerar. Y si viajas con niños (o adultos con alma de copiloto inquieto), el sistema de entretenimiento trasero ayuda a mantener la paz a bordo. Detalles de lujo no faltan: asientos en piel de grano completo, delanteros con calefacción, ventilación y masaje, ajuste eléctrico de 16 posiciones, segunda fila tipo captain chairs calefactadas y una tercera fila con plegado eléctrico 60/40. El quemacocos panorámico aporta luz y sensación de amplitud, y la consola central deslizante es una solución práctica para acomodar objetos o liberar espacio según el momento.
En seguridad, viene cargada con asistencias modernas: frenado automático de emergencia mejorado, detección y frenado para peatones y ciclistas, frenado por tráfico cruzado trasero, frenado automático en reversa, alerta de colisión frontal, luces altas automáticas y visión 360 en HD con capacidad de grabación. Además, esta configuración incluye Super Cruise equipado, pensado para tramos compatibles de autopista; es el tipo de tecnología que, bien usada y entendiendo sus límites, puede reducir el cansancio en viajes largos. A eso se suma la opción de visión nocturna, útil para caminos oscuros donde un animal o un peatón pueden aparecer con poca anticipación.
Si hablamos de precio, esta unidad en particular aparece con un MSRP base de 103,300 dólares- La que tuve la oportunidad de conducir tiene un precio de 108,390 dólares incluyendo opciones, se puede salir de tu presupuesto, pero la verdad es que si tienes una familia grande, es una excelente alternativa.