Suelo Pélvico: Entenderlo para cuidarlo mejor

Por María Muñoz Rivera

El suelo pélvico ha dejado de ser un tema tabú en el ámbito de la salud femenina para convertirse en un pilar fundamental del bienestar integral. Esta compleja red de músculos y tejidos no solo cumple una función mecánica de soporte, sino que es el centro de mando de procesos vitales que afectan la calidad de vida diaria.  En Estados Unidos, la creciente conciencia sobre la importancia de la fisioterapia pélvica y el ejercicio consciente está transformando la manera en que las mujeres atraviesan etapas críticas como la menopausia, el embarazo y el posparto. Entender su anatomía y aprender a fortalecerlo no es solo una medida preventiva, sino una estrategia esencial para mantener la autonomía física y la confianza personal a lo largo de los años.

Una estructura vital y sus funciones
El suelo pélvico actúa como una hamaca muscular que se extiende desde el pubis hasta el cóccix. Su misión principal es sostener órganos clave como la vejiga, el útero y el recto. Además de este soporte estructural, es responsable de la continencia y participa activamente en la estabilidad del tronco y la función sexual. Cuando estos músculos pierden tono, el cuerpo pierde su capacidad para gestionar presiones internas —como las que se generan al estornudar o cargar peso—, lo que puede derivar en problemas de incontinencia o prolapsos.

El reto del embarazo y el posparto
Durante la gestación, el suelo pélvico enfrenta una exigencia extraordinaria debido al aumento de peso y a los cambios hormonales que relajan los tejidos. La presión constante puede debilitar la zona, provocando dolor lumbar o pesadez pélvica. Los especialistas subrayan que mantener esta musculatura fuerte y flexible no solo previene molestias durante los nueve meses, sino que resulta determinante para facilitar el trabajo de parto y acelerar la recuperación posterior.

Estrategias de fortalecimiento y cuidado
Aunque los ejercicios de Kegel son el método más conocido, las tendencias actuales en salud funcional apuestan por integrar el suelo pélvico en el movimiento global del cuerpo. Disciplinas de bajo impacto, muy populares en centros de acondicionamiento físico estadounidenses, combinan elementos de pilates y entrenamiento de fuerza para trabajar el “core” de forma segura. 

El uso de respiración controlada y movimientos que activen glúteos y piernas permite fortalecer la base pélvica sin riesgos innecesarios.

Invertir en el cuidado de esta zona es una decisión que impacta directamente en la salud a largo plazo. Un suelo pélvico funcional mejora la postura y reduce el riesgo de complicaciones futuras, permitiendo que la mujer mantenga un estilo de vida activo y saludable en cualquier etapa de su vida.

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