Por Ricardo Segura
Un nuevo vendaje desarrollado por investigadores estadounidenses promete acelerar la curación de heridas crónicas. Este dispositivo es delgado, flexible y económico, y funciona enviando una corriente de bajo voltaje directamente al lugar lesionado. La clave de su uso es la simplicidad: se activa simplemente añadiendo una gota de agua. La comunidad científica sabe que una estimulación eléctrica suave acelera la cicatrización de heridas crónicas, como las úlceras cutáneas diabéticas. Esto se debe a que la electricidad aumenta la velocidad a la que las células de la piel migran a la herida, fomenta el cierre del tejido y ayuda a reducir la infección al eliminar bacterias.
Superando Limitaciones Tecnológicas
Aunque ya existen apósitos para curar heridas basados en la estimulación eléctrica, estos a menudo presentan limitaciones. Por ejemplo, incorporan baterías gruesas, componentes electrónicos costosos o requieren una fuente de alimentación externa e inalámbrica cercana, lo cual dificulta su uso práctico.
Un dispositivo experimental, desarrollado por investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), evita estos inconvenientes relacionados con la fuente de alimentación, resultando delgado, flexible y económico. Este enfoque es prometedor para tratar las heridas crónicas, que son especialmente problemáticas porque tienden a reaparecer y aumentan significativamente el riesgo de amputación y muerte.
Un Nuevo Enfoque Terapéutico y Económico
Esta nueva solución aborda otro de los desafíos asociados a las heridas crónicas en Estados Unidos: el alto costo de las opciones de tratamiento existentes. Al ser una solución económica, resuelve un problema significativo para los pacientes.
Además, la sencillez del dispositivo es una ventaja crucial. “Es una tecnología lo suficientemente sencilla como para que las personas la utilicen en su casa, en lugar de ser un tratamiento que solo pueden recibir en entornos clínicos”, señala Amay Bandodkar, coautor del trabajo y profesor adjunto de ingeniería eléctrica e informática en la NCSU.
El dispositivo, denominado ‘apósito sin componentes electrónicos alimentado por agua’ (WPED, por sus siglas en inglés), tiene electrodos en un lado y una pequeña batería compatible con los tejidos humanos en el otro. “El apósito se aplica al paciente de forma que los electrodos entren en contacto con la herida. A continuación, se aplica una gota de agua sobre la batería, que se activa. Una vez activado, el vendaje produce un campo eléctrico durante varias horas”, explica Bandodkar. La aplicación de agua a la batería genera un voltaje de aproximadamente 1.5 voltios a través de los electrodos, creando el campo eléctrico curativo.
El Campo Eléctrico Curativo
Rajaram Kaveti, coautor principal del estudio e investigador postdoctoral en NCSU, afirma que “este campo eléctrico es fundamental, porque está bien establecido que los campos eléctricos aceleran la curación de heridas crónicas”. Los electrodos están diseñados para ser flexibles, permitiendo que el vendaje se doble y se adapte a la superficie irregular y a menudo profunda de las heridas crónicas.
Esta adaptabilidad es vital, ya que permite que los electrodos hagan contacto con toda la herida, enfocando el campo eléctrico de manera eficaz.
Los científicos probaron los apósitos en ratones diabéticos, un modelo animal común para emular la cicatrización de heridas en humanos. Las pruebas confirmaron que la estimulación eléctrica aceleró la velocidad de cierre de la herida, promovió la formación de nuevos vasos sanguíneos y redujo la inflamación, indicadores claros de una mejora general de la cicatrización. “Descubrimos que los ratones que recibieron tratamiento con WPED se curaron aproximadamente un 30% más rápido que los ratones que recibieron vendajes convencionales”, afirma Maggie Jakus, coautora principal del estudio y estudiante de posgrado en la Universidad de Columbia.
Bandodkar considera “igualmente importante que estos vendajes se puedan producir a un coste relativamente bajo: estamos hablando de un par de dólares por apósito en gastos generales”. Este enfoque terapéutico es muy prometedor para tratar “la ulceración del pie diabético, un problema grave que puede llevar a amputaciones de las extremidades inferiores”, añade Aristidis Veves, coautor del estudio y profesor de cirugía en el Beth Israel Deaconess Center.
Además, los WPED se pueden aplicar de forma rápida y sencilla. Una vez aplicados, los pacientes pueden continuar con sus actividades diarias. “Es menos probable que los pacientes se salten las sesiones de tratamiento, ya que no tienen que acudir a una clínica ni permanecer inmóviles durante horas”, puntualiza la NCSU. Los próximos pasos para los investigadores consisten en reducir las fluctuaciones del campo eléctrico y ampliar su duración, acercándose a los ensayos clínicos y, en última instancia, al uso práctico del WPED.
Este nuevo vendaje, gracias a su diseño activado por agua y la capacidad de generar un campo eléctrico de bajo voltaje de manera autónoma, representa un salto significativo en la atención domiciliaria para heridas crónicas. Ofrece una solución de bajo costo y fácil adherencia, crucial para poblaciones vulnerables como las afectadas por la diabetes. En última instancia, esta tecnología busca no solo acelerar la cicatrización, sino también mejorar drásticamente la calidad de vida de los pacientes, permitiéndoles mantener su independencia.