Festivales: ¿El futuro de la música nicho?

Por Nora Cifuentes

¿Qué hay mejor que un concierto para un amante de la música? Fácil: muchos conciertos. Y eso es lo que ofrecen los festivales, eventos en los que diferentes artistas y bandas se turnan para actuar en el mismo escenario.

Mientras los macrofestivales globales como Coachella o Lollapalooza se adueñan de los titulares trayendo a los grandes nombres del pop, hip-hop, géneros latinos y urbanos o de la música electrónica comercial, miles de festivales de nicho hacen que otros estilos menos dominantes sigan sonando y congregando a sus fieles. Estos eventos especializados se convierten en un refugio para los amantes de la música alternativa con la que miles de jóvenes se sienten identificados.

El Jazz y la Electrónica Experimental
Estados Unidos, cuna de mucha de la música más viral, es a su vez la tierra con los mayores macrofestivales de los estilos dominantes. Eventos como Coachella dan fe de ello. Pero en la inmensidad de su territorio también hay sitio para la música de nicho. Es el caso de festivales celebrados en lugares como Tennessee, que en su espíritu comunitario mezcla el hip-hop o el rock con la música experimental, folk, bluegrass y, por supuesto, jazz.

Este último género, del que derivan tantos estilos de la música moderna, está muy presente en todas las Américas. Festivales específicos de jazz celebrados en California son una muestra clara. Más al sur, eventos en Latinoamérica, como el celebrado en Panamá o el reciente en Bogotá, han reunido a artistas internacionales de gran talla, manteniendo vivo este género fundamental.

Mientras los macrofestivales buscan lo global, los festivales de nicho son el presente de la diversidad musical, vitales para la supervivencia de géneros alternativos.

Y no solo se trata de jazz. Festivales con ediciones en Canadá, México y Argentina permiten que la música electrónica más experimental, alejada de los beats comerciales y ligada al arte sonoro, siga desarrollándose al margen de los macrofestivales.

Diversidad en el Continente Europeo
En Europa, la diversidad de eventos está todavía más expandida. No solo existen propuestas mainstream, sino también espacios dedicados a lo oculto, como un importante evento de música gótica en Alemania.

Otros estilos, como el dub, siguen haciendo latir sus beats gracias a festivales especializados en todo el mundo, dando lugar a una microescena que mantiene vivos esos sonidos.

En otro extremo del espectro, festivales en el Reino Unido permiten que los amantes de la música clásica de vanguardia tengan su lugar. Y es que la música clásica contemporánea y antigua también encuentra refugio en festivales íntimos en diversos países, llenando claustros medievales o iglesias románicas. La música con sabor histórico nunca pasa de moda y sigue teniendo influencia, por lo que eventos enfocados en la música folk o en el flamenco, por ejemplo, se centran en sonidos con raíces culturales profundas. Por otra parte, el ya mencionado jazz también tiene su sitio en Europa, con eventos que se encuentran entre los más grandes del continente en cuanto a este género musical.

Rock y Metal: El Nicho Menos Nicho
Si hay una música que merece su propio apartado es aquella que, de entre todos los nichos, es la que menos nicho parece a juzgar por la envergadura de los festivales que la rodean: el metal, o rock duro, y sus derivados.

Un claro ejemplo lo encontramos en el Wacken Open Air en Alemania, capaz de congregar a 75.000 asistentes de 80 países. Pero no es el único; grandes festivales en Francia, Bélgica o México, y eventos como el Welcome To Rockville de Florida, demuestran que la música de sonidos más extremos no es solo para minorías. La conclusión es clara: el rock y el metal nunca morirán.

En varios países se celebran múltiples festivales pensados para los más metaleros y rockeros, con eventos que reúnen a decenas de miles de asistentes. Estos eventos demuestran la heterogeneidad musical de la escena, atrayendo a una amplia gama de aficionados.

El Presente de la Diversidad Musical
En definitiva, la música de nicho, a pesar de contar también con la viralización, no depende tanto de la exposición mainstream. Solo necesita espacios que sirvan de punto de encuentro para las comunidades que resuenan con ellas.

De las decenas de miles de personas que asisten a festivales masivos de metal y rock se saca una conclusión: estos géneros alternativos, junto con la música clásica contemporánea, el dub, el folk o el flamenco, encuentran su sitio en eventos especializados. Y, en ese sentido, los festivales de nicho no son el futuro de los conciertos: son el presente de la diversidad musical, ofreciendo un espacio vital para la supervivencia y el desarrollo de estilos que se mantienen al margen del éxito comercial.

Además de preservar la identidad de géneros menos comerciales, estos festivales especializados cumplen una función crucial en el descubrimiento y la incubación de nuevos talentos. Al ofrecer una plataforma centralizada para comunidades específicas, atraen a programadores, críticos y discográficas que buscan lo auténtico, alejado del mainstream.

Muchos artistas que hoy llenan grandes escenarios de géneros alternativos dieron sus primeros pasos o consiguieron su gran impulso en un festival de nicho, donde la conexión entre el artista y una audiencia genuinamente interesada es inmediata y profunda. De esta manera, estos eventos aseguran la continua renovación y evolución de la música más allá de las listas de éxitos.

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