Por Rocío Gaia
El hogar es el primer espacio donde los niños aprenden a valorarse, sentirse seguros y expresar sus emociones. Para una autoestima sana, es fundamental enseñarles a aceptarse a sí mismos, aprender de sus errores y disfrutar el proceso.
Conseguir que los niños desarrollen una autoestima sana, aprendiendo a valorar de forma positiva el concepto que tienen de sí mismos, es una tarea fundamental que los padres deben abordar en casa y en un entorno de amor y comunicación, señalan especialistas educativos. Proteger y promover la autoestima de los hijos es un proceso crucial, sobre todo cuando comienza la socialización de los pequeños con otros niños de su edad, lo cual puede generar situaciones incómodas.
Los especialistas destacan la importancia de que los padres aborden la autoestima de los hijos desde casa, pues el hogar es el primer espacio donde los niños aprenden a valorarse, sentirse seguros y expresar sus emociones. Crecer en un ambiente de amor y comunicación les brinda a los niños las bases para que tengan un futuro saludable y exitoso.
Para que los hijos desarrollen una autoestima sana y una actitud positiva ante la vida, es fundamental enseñarles que su valor personal no depende de la perfección, sino de aceptarse a sí mismos, aprender de sus errores y disfrutar el proceso.
El Autoconcepto Nace en Casa
Toda autoestima se inicia a partir del autoconcepto, que es la idea que una persona tiene de sí misma. Esta idea se origina en el entorno familiar, con los primeros comentarios y percepciones que los padres transmiten a sus hijos.
Un error común que socava la confianza infantil es la comparación con otros niños y el gritarles. Estas acciones pueden generar inseguridad, miedo y estrés, y son contraproducentes para el objetivo de fortalecer su autoestima.
Sin embargo, es la autoestima la que lleva a una persona a valorar esa idea (el autoconcepto), de forma positiva o negativa, y esto debe realizarse en un entorno de amor y comunicación. Expertos en psicopedagogía han elaborado una serie de recomendaciones para que padres y madres puedan abordar de un modo más sencillo el desarrollo y fortalecimiento de la autoestima de sus hijos.
Prácticas Recomendables para la Confianza
Para fortalecer la confianza de los hijos, los expertos aconsejan adoptar las siguientes prácticas:
Expresar los sentimientos: Los padres deben expresar su afecto a los niños con palabras, diciéndoles que los quieren, y con hechos, por ejemplo dándoles un simple abrazo, porque así sus hijos ganarán seguridad en sí mismos.
Pedir las cosas con amabilidad: Pedir las cosas de buena manera fomenta una mejor relación y facilita que el niño haga lo que se le pide mejor y más rápido, al entender que no se lo está regañando.
Corregir en privado: Hay que corregir a los niños con amabilidad cuando tienen comentarios o comportamientos inadecuados, y después explicarles a solas por qué se les ha corregido. Esto les permite ver la corrección como un aprendizaje y no como una situación de vergüenza y señalamiento ante los demás.
Fomentar la autonomía: Permitir que los niños realicen solos aquellas actividades cotidianas que no impliquen riesgos y las tareas escolares es crucial. Esto posibilita un mejor aprendizaje, fomenta su independencia y reduce la dependencia hacia los padres.
Cumplir las promesas: Se debe cumplir lo que se promete a los niños, tanto si les resulta agradable como si no, para no perder la credibilidad ante ellos. Si los padres no cumplen las promesas, los hijos sabrán cuándo pueden salirse con la suya.
Reconocer los propios errores: Los padres deben reconocer sus propios errores, porque son el espejo en el que se miran sus hijos. Con esa actitud les transmitirán credibilidad y seguridad en sí mismos, y mejorarán la confianza y la comunicación familiar.
Lo que Hay que Evitar para Proteger la Autoestima
Para evitar efectos que puedan socavar la autoestima de los niños, los especialistas aconsejan a los padres evitar los siguientes comportamientos:
Ceder siempre a las peticiones: Es importante no ceder siempre y darles todo lo que pidan, ya que en muchas ocasiones los niños simplemente piden cosas para saber hasta dónde son capaces de llegar y cuál es su poder de convencer a sus padres.
Mentir o implicarlos en mentiras: Dado que los padres deben ser los referentes para sus hijos, se desaconseja mentir, hacer que mientan o implicarlos en una mentira, aunque sea de poca importancia, porque así irán perdiendo la fe en sus padres de forma paulatina.
Comparar con otros niños: Hay que evitar comparar a los hijos con otros niños, por ejemplo al corregirles delante de amigos o personas mayores, porque esas comparaciones pueden crearles inseguridad, en vez de fortalecer su confianza en sí mismos.
Gritar: Es contraproducente gritar a los hijos, porque al alzar la voz se muestra un comportamiento que los niños podrían imitar en otras situaciones. Además, los gritos pueden hacer que desconfíen de ellos mismos y sientan estrés y miedo.
Los expertos aconsejan a los padres corregir a los niños a solas y explicarles la corrección con amabilidad. Esto transforma el momento en un aprendizaje sin la vergüenza del señalamiento público, fortaleciendo la confianza en lugar de socavarla.
Finalmente, es vital que los padres actúen como un espejo positivo. Esto significa que deben ser conscientes de que su actitud y sus acciones son un modelo constante para sus hijos. La forma en que los padres manejan sus propias frustraciones, cómo hablan de sí mismos y cómo interactúan con los demás, influirá directamente en la imagen y el valor que el niño se otorga. Al proyectar una actitud de respeto, honestidad y autovaloración, los padres sientan las bases para que sus hijos construyan una autoconfianza inquebrantable.