Mini Cooper S convertible

POR LUIS EDUARDO BARÓN

Con el techo abajo, el cielo de Florida sobre la cabeza y el rugido contenido de un motor que invita a disfrutar, el nuevo modelo descapotable del Mini Cooper 2025 ofrece una de las experiencias de conducción más entretenidas del segmento. Este compacto de espíritu urbano y alma deportiva llega con una nueva cara, pero conserva lo esencial que siempre lo ha definido: personalidad, dinamismo y una estética que no necesita esforzarse por llamar la atención.

La propuesta mecánica en esta versión S sigue siendo un equilibrio entre eficiencia y carácter. Bajo el cofre se encuentra un motor de 2.0 litros turboalimentado de cuatro cilindros, capaz de generar 201 caballos de fuerza y 221 lb-pie de torque. Esta mecánica, asociada a una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades, permite que la aceleración de 0 a 60 mph se ubique por debajo de los 6.5 segundos. Si bien no estamos ante un deportivo de cifras extremas, sí ofrece una respuesta inmediata y divertida, especialmente en entornos urbanos o en paseos costeros donde lo importante es disfrutar cada curva, cada cambio de ritmo, cada mirada que se roba al pasar.

La conducción se beneficia de una suspensión afinada para ofrecer rigidez en las curvas sin comprometer la comodidad del día a día. El volante, directo y preciso, se vuelve cómplice en calles estrechas o tramos revirados, donde se percibe el peso ligero del conjunto. Es una sensación casi de kart, pero suavizada para no sacrificar el confort, ideal para quienes disfrutan tanto del diseño como del manejo.

En cuanto a consumo, las cifras oficiales estiman alrededor de 26 millas por galón en ciudad y hasta 35 en carretera, lo que permite desplazamientos eficientes incluso con el motor trabajando en modo más alegre. Para quienes piensan en recorridos frecuentes por la autopista I-75 o escapadas al centro de Sarasota desde los suburbios, el tanque de 11.6 galones ofrece una autonomía respetable para un vehículo de estas dimensiones.

Una de las grandes novedades de esta generación está en su interior. El rediseño es total, y la primera impresión es que todo se siente más limpio, moderno y digitalizado. El protagonista es una pantalla circular OLED de 9.4 pulgadas que no solo agrupa funciones del sistema de infoentretenimiento, sino que también reemplaza parcialmente el cuadro de instrumentos. Este elemento no es solo llamativo, también funcional, con gráficos claros y animaciones que cambian según el modo de conducción seleccionado.

La interfaz, denominada MINI Operating System 9, ofrece una experiencia intuitiva y rápida, con menús organizados por gestos y comandos de voz. El sistema es compatible con Apple CarPlay y Android Auto, y agrega funciones de personalización bastante singulares, como sonidos de arranque configurables o temas visuales que transforman la ambientación del vehículo. El minimalismo domina el habitáculo, con menos botones físicos y una sensación más abierta, en parte gracias a un tablero bajo y al parabrisas más inclinado.

En cuanto a materiales, el enfoque se ha desplazado hacia soluciones más sostenibles, incluyendo superficies recicladas y textiles de origen ecológico, aunque sin perder la percepción de calidad. Los asientos delanteros ofrecen buen soporte y se ajustan con facilidad, aunque el espacio trasero sigue siendo más simbólico que práctico, algo que ya es parte del ADN de este tipo de carrocerías.

El techo retráctil de lona, completamente eléctrico, se acciona en menos de 20 segundos y se puede abrir o cerrar incluso en movimiento a velocidades de hasta 18 mph. En los días soleados de la bahía de Tampa, esta característica transforma por completo la experiencia de manejo, y con las ventanas cerradas y el techo arriba, el aislamiento acústico sigue siendo más que aceptable para trayectos largos.

En términos de equipamiento, se incluye climatizador automático, cámara de reversa, sensores de estacionamiento y una gama amplia de asistentes a la conducción, como alerta de colisión frontal, frenado automático de emergencia y mantenimiento de carril. Algunos sistemas más avanzados, como el control crucero adaptativo con función de seguimiento en tráfico, están disponibles según el paquete elegido.

Los cambios respecto al modelo anterior son evidentes: además del salto tecnológico, hay una estética más refinada con líneas más limpias, manijas al ras de la carrocería y una iluminación LED más moderna tanto al frente como en la parte trasera. La plataforma también ha sido actualizada, lo que mejora la rigidez estructural y permite un mejor aislamiento del habitáculo, sin aumentar de manera significativa el peso.

En cuanto al precio, la versión base del Cooper S Convertible para 2025 arranca cerca de los $38,000, aunque con algunos paquetes opcionales —como el Premium o el Iconic Trim— fácilmente puede superar los $45,000. Si bien se sitúa en un rango alto para un compacto, lo que se obtiene a cambio es más que solo un vehículo urbano: es una declaración de estilo con sustancia, tecnología de vanguardia y una dosis diaria de diversión.

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