HERMANOS O RIVALES

Cuando dos o más personas comparten la vida cotidiana, es natural que surjan conflictos. La convivencia entre hermanos no es la excepción.

IDENTIFICA EL PROBLEMA
En general, los pleitos entre hermanos se originan por cuestiones aparentemente sin importancia. Un conflicto puede comenzar por situaciones tan comunes como negarse a compartir un videojuego, conseguir la “mejor” silla o escoger el programa de televisión.

Lo primero que hay que tomar en cuenta para identificar algún problema entre hermanos es que tienen que ver con las emociones, no con los objetos o privilegios. Si piensas que tus papás favorecen a tu hermano o hermana porque le dieron el mejor regalo en su cumpleaños, no dejes que los celos te afecten. No pierdas el control. 

Cuando estás celoso, lo mejor es expresarte francamente y comunicarles a tus papás tus sentimientos. Así se arreglan los problemas. 

BUSCA UNA SOLUCIÓN
Los conflictos entre hermanos se resuelven de la misma manera que cualquier otro problema: mostrando disposición para encontrar una solución. Si quieres arreglar la situación, primero escucha a tu hermana para identificar qué es lo que le molesta. 

Una vez identificado el problema, analízalo, busca varias soluciones, elige la mejor para todos y, por supuesto, establece compromisos y acuerdos. Después, conviene revisar los resultados y dar las gracias a los que ayudaron a resolverlo. 

No importa quién comenzó el pleito, tú y tu hermana tienen un problema y es necesario que lo solucionen para que vuelvan a estar en paz. Averiguar acerca de cómo se originó la dificultad sin desear en realidad llegar a una solución, sólo lleva a echarse la culpa el uno al otro, es decir, más problemas. Cada uno tiene responsabilidad en el conflicto y también en la solución. 

HAZLO TÚ MISMO/A
Si una de las partes no toma la iniciativa para resolver sus diferencias, tus papás necesitan intervenir para ayudarlos, pues no es conveniente dejar un conflicto sin arreglar. Como hijo/a no debes obstaculizar las intenciones de tus papás, pero también es tiempo de que aprendas a resolver tus propios problemas sin su ayuda. 

Tener problemas con tus hermanos es una oportunidad que te da la vida para aprender a resolver conflictos.

Para facilitar el proceso de solución, tienes que escuchar con atención a tu hermano/a para que su comunicación vaya cambiando. Cuando son capaces de escucharse, los adolescentes entienden la posición del otro hermano y están más dispuestos a buscar la manera de resolver el conflicto. Al final, acaban hablándose directamente el uno al otro sin que sea necesaria la intervención de los papás.

COMPRENSIÓN MUTUA
Cuando tienen a la vista las posibles soluciones, te darás cuenta que tú y tu hermano o hermana se encuentran más tranquilos para discutirlas, analizarlas y decidir juntos cuál es la mejor. En ese contexto es más fácil aceptar un compromiso o llegar a un acuerdo.

Si las discusiones se desarrollan de manera abierta, con respeto y las impulsa la búsqueda de una solución, se convierten en excelentes oportunidades de aprendizaje. Debes saber que en la vida siempre hay pleitos y conflictos, pero que si buscas consistentemente solucionar tus problemas en vez de hacerlos más complicados, pronto dominarás el arte de enfrentar las dificultades.

Y es que a pesar de que no es posible eliminar totalmente los conflictos, sí puedes prevenir que se desborden o que ocurran con frecuencia. Recuerda, equilibrar las necesidades en conflicto de dos o más adolescentes requiere esfuerzo y reflexión.

Cada uno es una persona única, con necesidades propias y una edad y personalidad distinta. Debes entender que los papás intentan tratar a los hijos con justicia y equidad, pero no pueden darles exactamente lo mismo.  

MEJOR COMPARTIR QUE COMPETIR
No olvides que es más importante compartir que competir por lo que quieres, principalmente por el cariño y la atención de los padres. 

La competencia genera sentimiento de pérdida y enojo, uno gana a costa del otro. 

Al compartir los dos ganan y genera sentimiento de solidaridad, compañerismo y ayuda.  Por último, no seas de las personas que dejan de hablar, porque solo empeoras las cosas.

¿Ya no puedes soportar más a tu hermano o hermana? ¿A la menor provocación, comienzan a discutir y acaban en una pelea que parece no tener fin? Si con frecuencia estás metido en pleitos y desacuerdos en tu casa, no te sientas mal ni pienses que eres una persona conflictiva. 

En la estrecha convivencia de los hermanos, la rivalidad y los celos son normales y hay que hacerles frente con inteligencia, sensibilidad, afecto y buen humor. 

El origen fundamental de la rivalidad entre hermanos es la competencia por el afecto y la preferencia de los padres, lo cual es un comportamiento perfectamente natural. 

Si tienes en cuenta esto, encontrarás que tu caso es más que ordinario, pues todos los hermanos se sienten celosos el uno del otro. Tener problemas con cualquier persona, resulta negativo. 

Si quieres que las cosas cambien en tu casa, toma en cuenta las recomendaciones que se explican en este artículo.

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