Por María Muñoz Rivera
Durante décadas, el pantalón vaquero ha sido una prenda imprescindible, transversal a generaciones, géneros y clases sociales. Nacido como uniforme de trabajo en el siglo XIX y convertido en símbolo de rebeldía en el siglo XX, hoy se renueva cada temporada sin perder su esencia.
Elegir el vaquero perfecto, sin embargo, continúa siendo uno de los grandes dilemas estilísticos: no se trata solo de escoger la talla adecuada, sino de entender cortes, tejidos, largos, colores y siluetas que favorezcan y encajen con cada estilo personal.
Un origen obrero convertido en icono: del campo a Marlon Brando
Levi Strauss, un comerciante bávaro instalado en San Francisco, fue quien en 1873 patentó, junto al sastre Jacob Davis, los primeros pantalones reforzados con remaches de cobre, destinados a resistir el trabajo en minas y campos.
Lo que comenzó como un uniforme utilitario se convirtió, gracias a Hollywood y la cultura pop, en una prenda cargada de códigos culturales. Marlon Brando, James Dean o Marilyn Monroe los inmortalizaron en la gran pantalla, mientras que diseñadores como Calvin Klein o Helmut Lang los reinterpretaron desde las pasarelas.
Hoy, la firma Levi’s continúa siendo referencia histórica del sector, pero convive con innumerables etiquetas especializadas y con colecciones de “denim” presentes en prácticamente todas las marcas de moda.
¿Qué factores tener en cuenta al elegir un vaquero?
El pantalón vaquero no es solo una prenda más: su elección define proporciones, estiliza o ensancha, marca una actitud. Para acertar, es imprescindible considerar algunos factores técnicos:
El corte: es la clave que determina cómo se ajusta a la silueta. Los más clásicos son el recto, el ajustado, el “bootcut” con ligera apertura desde la rodilla, y el corte de pierna ancha. A medio camino entre lo tradicional y lo contemporáneo, los cortes “anchos y desestructurados han vuelto a dominar pasarelas y escaparates. El estilo “mom”, de tiro alto y recto, también se mantiene vigente como opción cómoda y estilosa.
La altura de tiro: el tiro alto ha desplazado al tiro medio y bajo de los años 2000, por su capacidad para alargar visualmente las piernas y estilizar la figura. No obstante, el tiro bajo comienza a reaparecer tímidamente entre las más jóvenes, aunque su retorno aún es incipiente.
El tejido: el más rígido y grueso es más estructurado y clásico, mientras que los tejidos con un pequeño porcentaje de elastano aportan mayor comodidad, aunque tienden a deformarse con el tiempo. Las tendencias actuales valoran cada vez más los acabados crudos o lavados con técnicas sostenibles, que reducen el uso de agua y químicos.
El color: aunque el vaquero azul sigue siendo el más popular, las paletas se amplían: el negro se consolida como alternativa sofisticada, el blanco como opción veraniega y el gris como neutro todoterreno. Esta temporada, el índigo profundo y los tonos oscuros conquistan la escena, aportando un aire más formal y versátil.
Las siluetas del momento
Si hay algo claro en 2025 es que la comodidad sigue guiando el gusto del consumidor. Así lo confirman los desfiles de Acne Studios, Balenciaga o Loewe, donde los pantalones vaqueros anchos —incluso exageradamente— han sido protagonistas.
El regreso del estilo “baggy” -de estructura abombada- no solo responde a una nostalgia por los años noventa y dos mil, sino a una nueva forma de habitar la ropa: sin restricciones, sin estructuras rígidas.
En contraposición, el pantalón recto clásico sigue siendo una apuesta segura para quienes prefieren un perfil sobrio y atemporal.
Desde Levi’s, referente histórico del sector, señalan que el modelo 501, con corte recto y tiro medio, continúa siendo su vaquero más vendido, símbolo de una estética sin caducidad.
Este año, además, la firma ha impulsado versiones recicladas adaptadas a una clientela que valora la trazabilidad del producto y su impacto ambiental.