¿Te consideras una persona afortunada o desafortunada? El concepto de suerte a menudo se utiliza para describir eventos que, en realidad, son el resultado del trabajo, el esfuerzo y la preparación. De manera similar, una persona que se lamenta de su “mala suerte” puede estar, de hecho, eludiendo la responsabilidad por el resultado de las cosas. Aunque los eventos aleatorios escapan a nuestro control, la forma en que respondemos a ellos no lo hace.
Las personas que se consideran afortunadas no dependen del azar; más bien, crean su propia suerte a través de su actitud mental y su comportamiento. Una persona puede cambiar su forma de pensar y, en consecuencia, su comportamiento, lo que puede producir resultados diferentes y más positivos.
Por ejemplo, si caminas por la vida con una actitud negativa, es probable que los demás te eviten e ignoren. En cambio, una actitud sonriente y relajada puede crear un círculo virtuoso en el que los demás te sonrían en la calle.
Una forma de cultivar una actitud positiva es buscar los aspectos buenos de cualquier evento que consideres negativo. Por ejemplo, ser despedido puede parecer una mala noticia, pero si te permites pensar de forma creativa, podrías ver la oportunidad de encontrar un nuevo trabajo con viejos amigos, aprender una nueva habilidad o dedicarte a un pasatiempo. Las personas que se consideran afortunadas aplican esta práctica constantemente.
Además, la suerte no es solo una actitud mental, sino también una acción. Los actos de buena suerte, como ayudar a un amigo, familiar o colega, pueden atraer más buena suerte a tu vida.
Tener personas que te apoyen es una forma de buena suerte que se cultiva cuando ayudas a los demás. Al repartir tu propia buena suerte, la cosecharás cuando más la necesites.
La próxima vez que te sientas invadido por la mala suerte, intenta pensar de forma positiva y haz algo bueno por los demás, verás cómo tu suerte puede cambiar.
En vez de culpar a la “mala suerte” cuando las cosas no salen como esperabas, recuerda que tu actitud y la forma en que respondes a los eventos están en tus manos. Las personas que se consideran afortunadas no dependen del azar, sino que crean su propia suerte a través de su mentalidad y comportamiento. La clave está en ver los aspectos positivos de cualquier situación y en realizar actos de buena suerte para los demás, lo que inevitablemente te será devuelto.