En 2017, Maria Fernanda Isaza llegó a Estados Unidos con miedo, pero también con una gran ilusión y el deseo de construir un mejor futuro. Comenzó su emprendimiento desde cero, con una camilla en un garaje, pocas herramientas, pero muchas ganas de salir adelante. Así nació Fibela Skin, un espacio dedicado al cuidado de la piel, la belleza y el bienestar, creado con fe, esfuerzo y la convicción de que todo es posible si uno cree en sí mismo.
Hoy, tres años después de su fundación, Fibela Skin cuenta con un local propio donde se realizan tratamientos como rejuvenecimiento facial, masajes reductores, postoperatorios, labios, cejas, pestañas y más, siempre con profesionalismo y tecnología avanzada.
Maria Fernanda comparte su historia como testimonio de perseverancia y para inspirar a otros soñadores a no rendirse. Como ella afirma: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).