León XIV, un nombre que anticipa un papado social

Por: Amalia González Manjacavas

La elección del cardenal Robert Francis Prevost como Papa León XIV marca tres hechos históricos: es el primer estadounidense en dirigir la Iglesia Católica, el primer Papa con doble nacionalidad (también es peruano) y el primer pontífice agustino, miembro de la orden inspirada en San Agustín de Hipona.

A sus 69 años, León XIV sucede a Francisco como el segundo Papa americano. Posee una amplia experiencia pastoral y de gestión, y fue muy cercano al Papa fallecido, quien lo nombró en 2023 como prefecto del Dicasterio para los Obispos, cargo que asumió antes de ser cardenal.

El entonces cardenal Robert Francis Prevost en marzo de 2025 rezando ante la Virgen por la salud del Papa Francisco. EFE/EPA/ALESSANDRO DI MEO

Al adoptar el nombre de León XIV, hace un guiño a León XIII, renovador de la doctrina social de la Iglesia. En su primera aparición, pidió a los católicos ayuda para “construir puentes con el diálogo” y reafirmó su visión de una Iglesia universal al servicio de la paz.

Vestido con símbolos tradicionales, como la muceta roja y la cruz de oro, ha mostrado una línea continuista con Francisco, pero con un sello propio. Sus seguidores lo definen como un hombre sereno, integrador y moderado, capaz de unir sensibilidades dentro de la Iglesia.

“Mi querida diócesis de Chiclayo”
Desde el balcón del Vaticano, León XIV habló en español para saludar a los fieles de Chiclayo, Perú, donde vivió muchos años. “Un pueblo fiel ha acompañado a su obispo… y ha dado tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo”, dijo emocionado.

Su vínculo con Perú es profundo. Ha pasado más de cuatro décadas ligado al país como misionero y luego como obispo, lo que le ha valido el apodo de el yanki latino. Tras un Papa polaco, uno alemán y uno argentino, su elección refuerza la tendencia de pontífices no italianos.

Estadounidense de nacimiento, peruano de corazón
En 1985 llegó como misionero agustino a Chulucanas, en el norte del Perú, y tres años después se trasladó a Trujillo para liderar un proyecto de formación. Vivió momentos difíciles en las décadas de 1980 y 1990, durante el terrorismo y el régimen de Fujimori. Incluso en 2017, como obispo de Chiclayo, sugirió públicamente que el expresidente pidiera perdón a las víctimas.

Regresó a Estados Unidos en 1999 como prior provincial en Chicago. Pero en 2014, Francisco lo envió de nuevo al Perú como administrador apostólico de Chiclayo. Fue ordenado obispo en 2015 y ese mismo año adquirió la nacionalidad peruana.


“Queremos ser una Iglesia que camina unida, que construye puentes con el diálogo, que no tiene miedo de abrir los brazos al mundo y estar siempre cerca de quienes más sufren”

Durante su misión, se enfocó en comunidades rurales, programas contra la desnutrición infantil y defensa de los derechos humanos. Su sencillez, empatía y compromiso con los más vulnerables han sido ampliamente reconocidos.

Misionero, matemático y doctor en Derecho Canónico
Nacido en Chicago en 1955, Robert Prevost tiene raíces francesas y españolas. Ingresó a la orden agustina a los 22 años e hizo sus votos solemnes en 1981. Su sólida formación académica incluye una licenciatura en Matemáticas, una maestría en Divinidad y un doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Angelicum de Roma.

CHICLAYO (PERÚ). Un sacerdote de la catedral de Chiclayo (Perú), ciudad de la que Robert Francis Prevost fue obispo durante casi una década, celebra la elección como nuevo papa, recordándolo “como uno de los suyos”. EFE/ Mikhail Huacán

Fue elegido Prior General de los agustinos en 2001, puesto que ocupó hasta 2013. Su experiencia global y liderazgo en la orden —presente en más de 50 países— fortalecieron su vocación por el servicio comunitario, la predicación y la verdad.

Otro León para tiempos de crisis
Aunque ha habido Papas franciscanos, jesuitas y dominicos, León XIV es el primer pontífice agustino. Eligió su nombre en honor a León XIII, promotor de los derechos de los trabajadores a través de la encíclica Rerum Novarum, considerada el inicio de la doctrina social moderna de la Iglesia.

En su primer discurso, León XIV hizo un llamado a la paz y destacó la necesidad de una Iglesia sinodal, misionera, abierta al diálogo y a los que sufren. Insistió en caminar juntos “dándonos la mano entre nosotros y a Dios”, y se despidió con palabras propias de un misionero: “Queremos ser una Iglesia que camina, que busca siempre la paz, la caridad y estar cerca de quienes sufren”.

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